¿Qué tiene Córdoba en mayo? | Festivales del Sur

Abril y mayo son meses primaverales. El sol pugna por el apogeo en el cielo mientras las lluvias y las temperaturas frescas lideran aún el ambiente. En Córdoba, al igual que en otros lugares, son meses cargados de simbología religiosa, la Semana Santa se celebra siempre en estas fechas, y también tienen lugar bodas y comuniones. El clima se presta a ello y la organización de bodas puede prever un evento al aire libre, necesitando para ello un mobiliario acorde, cómodo y que además se adapte a la personalidad del evento.  Pero ¿qué tiene en Córdoba en mayo?

Aún con vestigios de lo que fue un manto de azahar, Córdoba en mayo se viste de flores. De flores y no de otra cosa, bien porque florecen en los balcones de las preciosas casa vecinales, bien porque brotan por todas partes. Forman parte del corazón mismo de la ciudad. Los patios, recientemente nombrados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, se preparan para afrontar la nueva y merecida distinción con sus mejores galas. Claveles, gitanillas, hierbas aromáticas, paredes blancas salpicadas de macetones se conjugan en sus mil y un posibilidades para transmitir el encanto propio de estos espacios. El rumor del agua en un pozo, las risas cascadas de las viejas vecinas del casco histórico, el olor a un plato que los establecimientos de cómida rápida jamás podrán crear. Los patios de Córdoba se perfilan pues como uno de los eventos más esperados del mes de mayo, tanto por los propios cordobeses como por cada vez más turistas que se dejan impregnar por una magia alegre y ancestral.

Fiesta_de_los_Patios_de_Córdoba

En el mes de mayo, Córdoba también satisface los estómagos. Lo hace durante todo el año, sí, pero en la segunda semana del mes tiene lugar la Cata de vinos, evento que disfrutan los amantes de los buenos caldos y responsable también de más de una carcajada, de unas palabras de más o del eterno baile. Por otra parte, también se mantiene durante este mes la llamada temporada de caracoles, en la que el molusco se aliña con hierbas o con salsas de origen secreto y familiar para dar lugar a uno de los manjares más codiciados por los cordobeses en estas fechas.

Pero no sólo de los patios y de buena comida se compone el mayo cordobés. Si bien se ha podido vivir cierto ambiente prefestivo durante la celebración de las Cruces de mayo, los tres primeros días del mes, que desplaza su sentido religioso a favor de la diversión, la Feria de Nuestra Señora de la Salud es para muchos el plato fuerte de mayo cordobés y broche de oro a 30 días de folclore, alegría y disfrute.

 

Cruz_de_la_Plaza_del_Cardenal_Toledo_(Córdoba,_España)

Albero, caballos, un poco de algodón de azúcar para los niños, un abanico y unos pasos de sevillanas para las mujeres, una eterna comparación con otras ciudades. El fresco que proviene del río y que alivia mínimamente las altas temperaturas. La Feria expone durante sus días el carácter más jovial de los cordobeses, atrae a curiosos extranjeros que generalmente como producto del vino terminan arrancándose por sevillanas y sobre todo, es la excusa perfecta para reunirse con la familia, compañeros de trabajo o amigos. Y para volver. Son muchos los cordobeses que viven fuera de la ciudad y que se esfuerzan en regresar para disfrutar de la feria. El ambiente es inconfundible: volantes de colores, atracciones, sol. La feria de Córdoba de mayo se define como uno de los eventos más deseados por los cordobeses, por antonomasia. Por la alegría, por la evasión, por la identidad que profiere.

Y qué menos que acompañar el mobiliario con unos motivos adecuados: en Festivales del Sur contamos con mobiliario de estilo flamenco, con diseños cuidados y adaptados concretamente a este tipo de festividades; ideal para casetas, para las cruces de mayo, e incluso como invitación a sentarse en algún patio cordobés. Porque para vivir Córdoba, hay que vivirla al completo.

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